martes, 6 de junio de 2017

La sal de Utrera. La salina de Valcargado.


La salina de Valcargado, ubicada en la localidad de Utrera, es una de las pocas salinas activas de la provincia de Sevilla. Está ubicada justo en la confluencia de los Arroyos del Sarro y Salado, de manera que queda incrustada en un pequeño valle a unos diez kilómetros de la localidad (fig.1). Aunque el cronista local Rodrigo Caro hablaba de la sal que emanaba de los arroyos, en la actualidad el agua de la cual se alimentan sus calentares y cristalizadores procede de un moderno pozo.

FIG. 1. UBICACIÓN DE LA SALINA.


Fuente: Martínez, D., 2016:88.

Las instalaciones de Valcargado se extienden a lo largo de una finca de seis hectáreas. En ella encontraremos espacios y elementos en desuso que recuerdan el pasado productivo de la misma, y que conviven con las instalaciones modernas que han aprovechado elementos singulares como el cortijo, la torre y un gran número de piletas y calentadores, para mantener la actividad productiva (fig.2).

FIG. 2. APROVECHAMIENTO DE ELEMENTOS SINGULARES.


Nota: 1) fachada Sur desde la que se puede observar de izquierda a derecha la puerta del almacén o Alfolí, la torre en el centro y la puerta de acceso al cortijo; 2) Fachada Este; 3) Escalera de acceso a la torre; 4) Patio interior del cortijo; 5) Almacén moderno para herramientas. Fuente: Daniel Martínez Castizo, 2016:95.

A demás del patrimonio aprovechado para, la salina dispone de un pozo de época romana, así como de viejas piletas y restos de la antigua fábrica de sal (fig.3 y 4).

FIG. 3. POZO ROMANO.


Nota: Carta Arqueológica de la localidad ubica el pozo en época romana, y presenta mayor interés por su singularidad constructiva: planta cuadrada de 4 por 4 metros, entibado de madera y una profundidad aproximada de 13 metros. Fuente: Martínez, D., 2016:94.

FIG. 4. RESTOS DE LA ANTIGUA SALINA.


Nota: 1 y 2) Zona sobre la que se asentaría elementos de la antiguas instalaciones coincidiendo con la ubicación del viejo pozo; 3) Resto de lienzo posiblemente de piletas o algún otro edificio; 4) El empedrado sobre el que estacionan actualmente los coches guarda un parecido similar al fondo de piletas. Fuente: Martínez Castizo, D., 2016:96.

Esta cantidad de elementos y bienes que forman parte de la salina está estrechamente vinculada a su casi segura ocupación y explotación continuada desde época romana. De hecho la salina se encuentra a un kilómetro escaso del asentamiento romano de Salpensa y a otro tanto de la Facialcázar musulmana.

Tras la llegada de los Castellanos su explotación pasó al Concejo de Sevilla y posteriormente de grandes familias de Utrera (Lope Ponce de León, Catalina de Pera, Beatriz Santillán), que se sirvieron de un importante recurso estratégico y potencial fuente de riqueza, en una zona donde la ganadería y la agricultura desempeñaban un papel protagonista.

La sal de Utrera abastecía a siete alfolíes ubicados en: Lebrija, Utrera, Alcalá, Carmona, Arahal, Marchena y Morón. Desde que en 1869 se produjese el desestanco de la sal, las instalaciones volvieron a manos privadas, hasta caer en la década de los ochenta en propiedad de la sociedad mercantil Salinas de Valcargado S.L.

Recientemente la salina se encuentra en un proceso de revalorización de su patrimonio cultural y natural de la mano de ANDASAL. El proyecto se centra en la recuperación de la producción artesanal y la preparación de las instalaciones para actividades de ocio relacionadas con el agua, así como la preparación de un centro de interpretación que haga accesible el patrimonio salinero y su historia (fig.5).

FIG. 5. PILETAS HABILITADAS PARA LA PRODUCCIÓN ARTESANAL.


Fuente: Martínez, D., 2016:92.

REFERENCIAS.
MARTÍNEZ, D. La puesta en valor de las salinas de interior en Andalucía. El proyecto de Valcargado (Utrera). Sevilla : ,Trabajo final de Máster inédito, 128 p.

lunes, 5 de junio de 2017

Historia de la evolución del sector salinero. III. La revalorización de la producción tradicional.

Tras la crisis de las salinas tradicionales venimos asistiendo, en las últimas tres décadas, a un proceso de puesta en valor de las salinas en toda Europa. Podemos decir que, ante el potencial arrollador y las consecuencias medioambientales y socioeconómicas de la globalización (desempleo y precariedad laboral), surgen respuestas de carácter local, sobre todo en el ámbito rural, que fuerzan al planteamiento de alternativas por parte de las administraciones (fig.1).

FIG. 1. EL ABANDONO DE LOS PUEBLOS.


Nota: La falta de alternativas en el medio rural es una de las principales consecuencias de la globalización. El éxodo provocó también el cierre de muchas antiguas salinas tradicionales. Fuente: Heraldo, 2015.

Es en a comienzo de los setenta en Francia, donde se da uno de los primeros ejemplos de reactivación con las salinas de Guérande, y a finales de esas misma década es en la portuguesa salina de Rio Maior donde se vuelve a cosechar sal de nuevo. Éstos, son sólo dos ejemplos de otros muchos que, como Aveiro (Portugal) o Trapani (Italia), comparten protagonistas (asociaciones, colectivos, instituciones o privados), y que surgen por un mismo motivo, la necesidad de generar empleo y riqueza en sus territorios (fig.2).

FIG. 2. SALINEROS DE GUÉRANDE.


Notas: La Cooperativa que administra las salinas de Guérande está compuesta por 200 miembros. Fuente: eguerandais, (sf).

En paralelo a los movimientos localistas que cuestionan el modelo de desarrollo se estructuran nuevas políticas y la adopción  de los principios del paradigma del desarrollo local que, frente a la clásica concepción homogénea y estándar basada en una economía de escalas, se va a caracterizar por una visión territorial mediante una planificación económica descentralizada, participativa y diversificadora a través del aprovechamiento sustentable de los recursos endógenos existente en los territorios.
Desde ese momento las instituciones europeas y sus Estados miembros promueven y apoyan proyectos de revalorización de las salinas. Las propuestas pasan desde la recuperación de las instalaciones como museo, hasta otras más complejas donde la producción artesanal de sal y el patrimonio cultural, además de otros productos, cobran de nuevo el interés perdido hace tiempo (fig.3).

FIG. 3. PROYECTO EUROPEO RUTA DEL ATLÁNTICO.


Nota: Ecosal Atlantis fue un proyecto europeo de revalorización de las salinas de litoral e interior. Fuente: ecosal-atlantis, (sf).

Pero también, de la mano de los consumidores, se produce el fenómeno del cuestionamiento de la globalización alimentaria y sus consecuencias medioambientales. En ese sentido la sal industrial, como alimento básico en la dieta y componente de muchos productos procesados, también se convierte en un producto cuestionado. Los consumidores pasan a buscar alimentos no procesados y la sal artesanal se convierte en un artículo fuertemente demandado (fig.4).

FIG. 4. COMERCIALIZACIÓN DE SAL ARTESANAL.

Fuente: ANDASAL, 2015.

De esta forma, ya sea como una alternativa necesaria para los territorios rurales, o como un producto demandado por consumidores que huyen de los alimentos procesados, la revalorización de las salinas tradicionales y la producción artesanal es hoy un fenómeno incuestionable.


REFERENCIAS.
HUESO, K. Sal en el salero. Gestión del patrimonio y los paisajes de la sal en el siglo XXI. Madrid, IPAISAL, 2015.
KURLANSKY, M. La sal: Historia de la única roca comestible. Barcelona : Península, 2003, 512 p.
MARTÍNEZ, D. La puesta en valor de las salinas de interior en Andalucía. El proyecto de Valcargado (Utrera). Sevilla : ,Trabajo final de Máster inédito, pp. 24-34.
ROMÁN, E. Paisajes de la sal en Andalucía. Madrid : Universidad Politécnica (Tesis doctoral inédita), 2014. 858 p.